dissabte, 30 de gener de 2016

Sobre... El comiat dels amics

Mi agradecimiento al Señor...

por el regalo de la amistad de AMPARITO. La llamamos así por su estatura física. Era pequeña, y tantas veces nos hacía bajar nuestra cabeza —o mejor dicho nuestro oído— a la altura de su boca para poder sentir su voz también débil. Toda su persona indicaba fragilidad pero todo esto contrastaba con la gran estatura espiritual y la gran fortaleza de una voluntad totalmente entregada al servicio del Señor.
Siempre estaba dispuesta  a participar en las actividades de la parroquia y algunas se quedaron solo en el deseo frustradas por las limitaciones que le impuso su enfermedad. Sin embargo simplemente con su ejemplo ha irradiado bondad y ha conseguido hacer su apostolado. 
Los avatares dolorosos de su vida que la trasplantaron de su entorno en la otra punta del Eixample a nuestro barrio y a su inserción en nuestra comunidad parroquial, nos han permitido conocerla y acompañarla en esta última etapa para enriquecernos con su ejemplo de bondad, su sencillez, su tesón o su aceptación con serenidad de todos los contratiempos de salud que la han ido asediando cada vez más y contra los que ha luchado mostrando una fortaleza de ánimo sorprendente. Todo un gran ejemplo para nosotros de una espiritualidad profunda, de una total confianza de quien se sabe estimada por Dios y dispuesta a unir sus padecimientos a los que sufrió Jesús, que es el único que sabe convertirlos en misericordia y salvación.
Habíamos reflexionado una vez sobre recuerdos de enfermedades pasajeras cuando éramos niñas y cómo notábamos entonces el desvelo y el cariño de nuestros pobres padres preocupados, como si nos quisieran más intensamente que nunca, y recordábamos una frase del profeta Isaías, en la que Dios se expresaba así: «Puede una madre olvidarse del hijo de sus entrañas? Pues aunque ella se olvidase, yo no me olvidaré».
Con esta gran fe nos deja confortados, con esta voluntad de aceptación de un final duro pero llevado con dignidad,  y con la  esperanza y alegría de caminar hacia el Padre y gozar eternamente de su mirada y de su luz. Que así sea.  
Mi agradecimiento en segundo lugar a todos los que os habeis reunido en esta celebración eucarística a rezar por ella, además de los feligreses de esta parroquia, donde se sintió acogida como si fuéramos su familia, especialmente también a sus familiares, algunos venidos de muy lejos, y a todos sus compañeros y compañeras del largo camino que ya tenía recorrido antes de que nosotros la conociéramos, las hermanas del orden de las Vírgenes Consagradas, de los grupos de oración, de la Legión de María... amigos, amigas y vecinos. 
Nos sorprendía la cantidad de personas que la conocían y la apreciaban, la cantidad de visitas que ha recibido en su enfermedad y que siempre agradecía aunque a veces pudiera sentirse físicamente agotada. Todo esto es señal de que, como Jesús a quien consagró su vida, pasó por este mundo haciendo el bien.
Estamos pues gozosos porque la creemos envuelta por el amor de Dios, a quien supo responder consagrándole su vida. Gozosos por su dicha ya definitiva y porque permanecerá siempre a nuestro lado puesto que creemos en la comunión de los santos.
Gozosos, y agradecidos por su ejemplo de bondad, desde nuestro peregrinaje en la tierra le enviamos hasta el cielo nuestro abrazo
Júlia

1 comentari:

Mingu ha dit...

Gracias, Julia, Santi, por esos detalles que nos ayudan a conocer mejor a Amparo. Ya la conocíamos bien, por su foto que dice mucho y por las referencias que han ido saliendo aquí. Quizá valdría la pena abrir un título nuevo, con su nombre Empar o Amaparo, en el apartado "Sumari per temes", y agrupar las entradas que hablan de ella, que no son pocas. Conocer las vidas de las santas y los santos es una ayuda sencilla y provechosa...